Responsabilidades de la familia

Durante los dos meses de verano, en los que se desarrolla el proyecto, los niños saharauis serán acogidos por familias españolas voluntarias donde la integración del niño será como la de un miembro más, siendo el compromiso de la familia acogedora el de proporcionar la hospitalidad y cuidados necesarios para su buen desarrollo así como el proporcionarle un reconocimiento médico que nos pueda indicar su estado de salud.

Las familias que deciden acoger de forma voluntaria a un niño saharaui, serán debidamente asesoradas y recibirán toda la información y formación de lo que la acogida conlleva.

Es muy importante saber que la acogida es única y exclusivamente para dos meses, y que transcurridos éstos, el niño debe volver. No hay que olvidar el sentido y objetivo del proyecto, es un proyecto solidario, por el que los niños que viven en unas condiciones desfavorables, vienen a pasar unas vacaciones a nuestros país. Aunque aquí reciban todo lo que nosotros creemos necesario e imprescindible para la vida, ellos tienen allí, lo más importante, el cariño de sus familias.

Muchos de los niños saharauis, al llegar a España, tienen síntomas de anemia ferropénica, es decir, anemia provocada por la falta de hierro en su alimentación. Este tipo de anemia es provocado fundamentalmente por la monotonía alimenticia que tienen en los campamentos. En los análisis que se les practican, también se descubre una escasez de vitaminas, proteínas y aminoácidos esenciales.

Otro de los problemas sanitarios habituales son los parásitos: parásitos intestinales, piojos y otros parásitos dermatológicos que generan problemas de diversa índole, fundamentalmente provocado por la falta de higiene regular debido a la escasez de agua. La mayoría de estas afecciones, son fácilmente solucionables con una dieta rica en fruta, verdura y alimentos frescos junto a una higiene normal.

Se ha demostrado con el paso de los años, que los niños saharauis que han pasado algunos veranos entre nosotros, son más altos y están mejor dotados para resistir las enfermedades que los niños que no han salido nunca. La variedad dietética y los cuidados médicos curativos y preventivos aquí recibidos durante los dos meses de verano, hacen posible que los 10 meses restantes del año, estos niños y niñas de entre 7 y 12 años, estén en condiciones sanitarias buenas.